Lo único que quiero es sentir el sabor del poder. El poder sobre vos, de hacerte sentir como yo quiera. Quiero que las palabras me obedezcan y lo que te diga resuene en tus oídos y no abandone tu cabeza sino hasta consumar la tortura. Que por fin pueda saberme satisfecha. Que verte herido y de vuelta por aquí, equilibre mi dolor, que te desvele el discurso del perdón. Parado al espejo, deseo que al fin puedas vencer la humillación, de verte vulnerable, que el escalofrío reine en tu piel y no haya silencio conciliador ni paz alguna que calme tu tensión.
Cuando por fin te vea yacer rendido, mi existencia recobre sentido y recupere la percepción real, ahí sí amor mío… te espero en la quinta nube, ni el cielo servirá de exilio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario